4 de octubre de 2026
La cocina que has medido, en 3D y girándola con el dedo
Cuando mides una cocina, te llevas la habitación troceada. Por un lado tienes la planta. Por otro, un alzado por cada pared, con sus alturas, sus ventanas, sus tomas y sus desagües. Cada hoja por separado está bien. El problema es que la cocina de verdad no se vive por hojas: se vive entera, con las paredes juntándose en las esquinas.
Ese salto de las hojas sueltas a la cocina completa lo hace tu cabeza. Si llevas años en esto, lo haces casi sin pensar. Aun así, hay días de tres mediciones seguidas, de prisas o de cocinas con más recovecos de la cuenta. Esos días cuesta tener la habitación entera en la cabeza mientras repasas el plano. Y una pared que en el papel parecía clara puede dejarte dudas cuando la imaginas junto a la de al lado.
Lo que no ves claro en la cocina lo pagas después. Te toca volver a la obra, llamar al cliente o andar con suposiciones en el taller. Por eso conviene tener una forma rápida de ver lo medido como lo que es: una habitación, no un montón de alzados.
Lo que has medido, en tres dimensiones
En Planobras, la cocina que has medido se puede ver en vista 3D. No tienes que dibujar nada nuevo: es lo mismo que has ido metiendo, la planta y las paredes, puesto en tres dimensiones. Pasas de mirar hojas sueltas a mirar la cocina entera de un vistazo.
La planta la has dibujado con el dedo o metiendo las medidas, y la app la ha cerrado y te ha avisado si algo no cuadraba. Cada pared tiene su alzado con lo que has colocado en ella. La vista 3D junta todo eso en una sola imagen.
La giras con el dedo y la ves por todos lados
La vista no es una foto fija. La giras con el dedo, de un lado a otro, y la ves por todos lados. Te pones mirando hacia la ventana, das la vuelta y miras hacia la puerta. Así revisas cómo se encuentran las paredes en cada rincón sin tener que imaginártelo.
Es un gesto natural: arrastras el dedo y la cocina se mueve. No hay botones que aprender ni menús que buscar. Para alguien que tiene las manos ocupadas con el metro o el láser, eso cuenta.
Mejor en tablet
Con la tablet, la vista 3D se aprecia de verdad. La pantalla grande te deja ver la cocina entera mientras la giras, y el gesto con el dedo resulta más cómodo y preciso. Es lo mismo que pasa con la planta y los alzados: en tablet se ve todo sin hacer zoom y las cotas se tocan sin fallar.
En el móvil también la tienes, porque la app es la misma. Para un apuro o para enseñarla rápido te sirve igual.
Sin cobertura, igual
Como la app se guarda entera en la tablet la primera vez, la vista 3D funciona igual en un sótano o en una obra sin cobertura. Tu cocina se queda en tu aparato, no se manda a ninguna parte.
Consejo de oficio: una vuelta antes de recoger
Antes de guardar el láser y despedirte, coge la tablet, abre la vista 3D y date una vuelta completa a la cocina con el dedo. Hazlo de pie en el centro de la habitación, girando tú también, y compara lo que tienes en pantalla con lo que tienes delante. Pared por pared, esquina por esquina.
Si algo no te encaja, estás en el mejor sitio para arreglarlo: dentro de la cocina, con el medidor en la mano. Vuelves a esa pared, repasas la medida y, si te has equivocado al meter algo, lo deshaces paso a paso. Un minuto de vuelta en 3D antes de irte vale más que un viaje de vuelta a la obra.
Puedes probar Planobras 7 días completos, con todo abierto, sin registrarte y sin dar un solo dato.