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4 de octubre de 2026

Paredes curvas y esquinas redondeadas: cómo medirlas sin inventar

Llegas a una cocina en una casa antigua y te encuentras una pared que no es recta. No está mal aplomada ni tiene un bulto de yeso: es curva de verdad, de punta a punta. O la pared es recta pero la esquina no hace un rincón limpio, sino que se redondea en un buen trozo antes de seguir. Lo hemos visto muchas veces, y siempre pasa lo mismo: se toma una medida de esquina a esquina, se apunta como si fuera una pared más y luego, en el taller, nadie sabe cuánto entra la curva.

El problema no es tomar la medida, es que esa medida sola no cuenta lo que hay. De extremo a extremo te da la cuerda, pero no te dice cuánto se mete la pared hacia dentro o hacia fuera, ni cuánto mide siguiendo la curva. Y con la esquina redondeada pasa algo parecido: si no sabes dónde empieza la curva, no sabes hasta dónde puedes arrimar un mueble recto antes de que deje de apoyar.

Al final todo eso acaba en una nota a boli en el margen o en una foto que nadie relaciona con la medida. Si quien dibuja la cocina no estuvo en la obra, se lo tiene que imaginar.

La pared curva, con su cuerda y su flecha

En Planobras la pared curva se dibuja como lo que es. En la planta del ejemplo, la pared A es curva y la app la deja con sus dos datos de siempre: la cuerda, la recta de un extremo al otro, y la flecha, lo que se separa la curva de esa recta. En el alzado de esa pared lo ves escrito: «cuerda 3000, flecha −222». Con esas dos cifras, cualquiera que abra el plano sabe exactamente qué forma tiene la pared, sin tener que adivinar.

Su largo de verdad, medido por la curva

La cuerda no es lo que mide la pared. Si vas a forrarla, alicatarla o calcular un zócalo, necesitas lo que mide siguiendo la curva. En la planta, la pared A aparece con 3044 de largo, medido por la curva, frente a los 3000 de cuerda. Son dos datos distintos y los tienes los dos a la vista, cada uno en su sitio.

La esquina redondeada, con el punto donde empieza

Para las esquinas tienes el diálogo de rincones. En el ejemplo, la esquina entre B y C está redondeada, y ahí no solo indicas que es redonda: marcas dónde empieza la curva. Ese punto es el que manda a la hora de colocar muebles, porque es donde la pared deja de ser recta.

Todo esto se trabaja mucho mejor en tablet. Ves la planta entera con la curva y, a la vez, el alzado de esa pared con su cuerda y su flecha, sin hacer zoom. Las cotas se tocan sin fallar, que con una curva de por medio se agradece. En el móvil la app es la misma y también lo puedes hacer, pero lo dejamos para una medida rápida o un apuro.

Si mides con un láser compatible conectado por Bluetooth, disparas y la medida cae sola en su casilla, sin apuntar nada a mano. Si no lo llevas, con el metro sale igual de bien.

Consejo de oficio

Antes de medir una curva, márcala. Con un lápiz, señala en la pared los dos extremos de la cuerda y, en la esquina redondeada, el punto exacto donde deja de ser recta. Parece una tontería, pero si mides sin marcas, cada vez que repitas una medida la tomarás desde un sitio un poco distinto y no te cuadrarán. Con las marcas puestas, la cuerda sale siempre igual y la flecha la tomas desde la mitad, en perpendicular a esa recta.

Y haz una foto con las marcas a la vista. En Planobras la foto queda pegada a esa pared, así que quien dibuje la cocina ve la curva tal como era, junto a sus medidas, y no tiene que llamarte para preguntar.

Puedes probar Planobras 7 días completos, con todo abierto, sin registrarte y sin dar un solo dato.

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